De la mano de los avances de la tecnología y el
estudio de los genes, la Teoría de la Evolución sigue galopando a paso
firme junto a Darwin. El Jinete Hipotético, convertido en mosca de la
fruta para la ocasión, se interna en las investigaciones actuales para
conocer el estado de la cuestión.
Cuénteme qué es lo que hace.
–Nosotros estudiamos la genética de la adaptación y la genética del
origen de las nuevas especies, y usamos como modelo la drosophila. Somos
algo así como señores de las moscas.
–¿Qué quiere decir adaptación?
–Bueno, es una palabra muy compleja y mal entendida. Una
característica adaptativa es aquella que le permite a un organismo vivir
y reproducirse en su ambiente. Esos son los dos componentes básicos de
la selección natural: la supervivencia y la reproducción. Ambas cosas
van juntas, porque obviamente un bicho que vive más tiempo tiene mayores
posibilidades de reproducirse. La evolución adaptativa es una
consecuencia de la selección natural. Es decir: se va seleccionando lo
más adaptado. Por eso son dos conceptos que van de la mano.
–¿Y qué quiere decir genética de la adaptación?
–Le pongo un ejemplo: en muchas especies, el tamaño del cuerpo es una característica adaptativa.
–Depende dónde y cuándo...
–Sin dudas, algo que es conveniente en el trópico puede no serlo en
el polo. Pero a lo que iba es a lo siguiente: para que una
característica que resulta adaptativa pueda pasar a la siguiente
generación, tiene que haber una correa de transmisión (que es la
herencia). Si esa característica tiene una base genética, entonces se
transmitirá a la siguiente generación y habrá evolución por selección
natural.
–O sea que seguimos evolucionando en este momento.
–Yo estoy convencido de que sí, aunque es una gran discusión que se
sigue dando hoy en día. Pero fíjese, por ejemplo, la última gran
epidemia de sida. En Europa existían variantes genéticas de ciertas
regiones del genoma que conferían resistencia al virus. Para
características relacionadas con algún patógeno, hay diferencias en la
población humana: hay quienes son más susceptibles y quienes son más
resistentes. Quien tiene características que le permiten hacer frente a
este patógeno tiene una ventaja. Los proyectos genómicos nos han dado
también muchas sorpresas. En Islandia, hace poco había un proyecto de
tener el genoma completo de todos los islandeses (que no son muchos).
Por cuestiones éticas esa iniciativa fracasó, pero de todos modos se
generó una base de datos importante en la cual se observó que algunas
personas tenían ciertas partes del genoma que estaban invertidas en 180
grados respecto de otras. Y resulta que cuando fueron a los datos
censales de las personas que eran portadoras de este reordenamiento en
la información genética, descubrieron que eran más fecundas. Esto
significa que la selección natural sigue teniendo la materia prima
necesaria para seguir actuando en las poblaciones humanas. Lo cual nos
permite decir que nosotros seguimos evolucionando por selección natural,
a pesar de esa gran coraza que nos ofrece la cultura.
–Lo que pasa es que hay rasgos que sin la cultura serían determinantes...
–Sí, pero eso no quiere decir que la selección natural no siga operando.
–Hay una cosa que siempre me intrigó. La base de la
selección natural es que nacen más individuos de los que el medio
ambiente puede tolerar. La pregunta es: ¿dónde están los animales que no
pueden sobrevivir? Por ejemplo, ¿dónde están los gorriones? Porque, si
es así, uno debería ver muchos gorriones muertos.
–Probablemente muchos estén en los estómagos de los predadores. Hay
un ejemplo que yo siempre pongo en las clases. Una hembra de esturión
puede producir hasta cinco millones de huevos. En el momento en que esos
huevos son puestos en el medio acuático, inmediatamente hay una
disminución impresionante de la cantidad de huevos. ¿Hasta qué momento
llega eso? Si el medio ambiente está en equilibrio, hasta los números
que implican el reemplazo de la generación parental. Pero es difícil
contestar a su pregunta, porque la selección natural puede actuar de una
enorme cantidad de maneras.
–Pero, de cualquier manera, uno no ve muchos animales muertos.
–Es que los cadáveres duran muy poco. Los carroñeros se comen los cuerpos muy rápidamente.
–La teoría de la selección natural no estuvo siempre en el
mismo estadio. Estuvo el equilibrio puntuado, la síntesis neodarwiniana,
Kimura, la deriva genética... ¿En qué estado está ahora?
–La Teoría de la Evolución de hoy no es la misma que la de 1859 de
Darwin. Ahora tenemos, obviamente, muchísimas más herramientas para
aproximarnos a estudiar toda la problemática de la evolución. Hay una
cosa que es importantísima de reconocer: no importa cuán sofisticada sea
la herramienta que utilicemos (contar con secuencias de genomas
completos, poder saber de qué modos se expresan determinados genes,
etc.). Porque todas terminan por servir para corroborar lo que Darwin
propuso: la descendencia con modificación y el rol central que ha jugado
la selección natural. Eso no implica que la selección natural sea el
único mecanismo. La deriva genética es lo que llamamos nosotros
“evolución por azar”.
–¿Qué es la deriva genética?
–Es un mecanismo evolutivo en el cual los distintos individuos de
una población pueden tener éxito reproductivo diferente, pero
independientemente de su constitución genética: simplemente por azar.
Imaginemos esta situación: una persona que tiene sus cromosomas X e Y.
Existe una probabilidad de ½ de que se le transmita un X y ½ de que se
le transmita un Y a la gameta, que es la exitosa y que va a producir un
huevo. En el primer caso daría un varón y, en el segundo, una mujer. Eso
es en una primera concepción. Supongamos que hay una segunda: las
probabilidades son exactamente las mismas. Ahora bien: si un varón tiene
solamente hijas mujeres, su cromosoma Y dejó de reproducirse. Y esto
ocurrió simplemente por azar.
–Con el tema de la descendencia, es interesante que el
propio Darwin admitió no tener ni idea de qué era. El problema es que
después emparchó la teoría con una suerte de lamarckismo ad hoc.
–La pangénesis es una herencia de caracteres adquiridos un poco más
sofisticada. Esa teoría, de todos modos, fue totalmente desestimada ya
antes del siglo XIX por Weissmann, que mediante un experimento muy
simple pudo demostrar que si yo hago mucha gimnasia, mis hijos no
necesariamente van a nacer musculosos.
–El otro día leía un fragmento de Lamarck en el cual
afirmaba que si se le tapara un ojo durante sucesivas generaciones a,
por decir algún animal, las ratas, finalmente terminarían por nacer con
el ojo atrofiado o por tener un solo ojo.
–Eso, evolutivamente, se ve. Formas de vida que descienden de
ancestros con ojos totalmente desarrollados, pero que adquieren una
forma de vida subterránea, lo van perdiendo. Es un relajamiento de la
selección. ¿Esto qué quiere decir? Los genomas están constantemente
bombardeados por mutaciones. Esas mutaciones, lo más probable (y eso lo
sabemos desde hace muchos años) es que sean perjudiciales. Si no hay un
factor que lo filtre, todo terminaría mal. Ese factor que filtra las
malas variantes es la selección natural. Gracias a la selección natural,
que detiene las mutaciones que afectarían al ojo, el ojo mantiene su
función. Ahora bien: si no hay nada que ver, la mutación por la cual el
ojo se ve afectado termina siendo neutra evolutivamente. La selección
natural, por lo tanto, no tiene motivos para detenerla. Esto puede
parecer lamarckista, pero no lo es: es completamente darwiniano.
–¿Cómo está la Teoría de la Evolución ahora?
–Bueno, pasó por varias revoluciones. Hoy en día contamos con varias
ideas y desarrollos que fueron, de alguna manera, incorporados al
cuerpo de teoría y a reforzarlo. Hoy en día, por ejemplo, la teoría de
Kimura (a la que los defensores del seleccionismo puro criticaban
agriamente) se convirtió en algo así como la hipótesis nula de la
evolución, a nivel molecular por lo menos.
–¿Qué quiere decir hipótesis nula?
–Es la hipótesis contra la cual tengo que confrontar mis resultados.
Es una teoría matemática muy fuerte con predicciones que yo puedo
contrastar estadísticamente. Si yo estudio la variación de un gen, lo
contrasto con lo esperado por la teoría y veo que estadísticamente no se
ajusta a lo que dice la teoría, tengo que proponer otro mecanismo, y no
lo que propone la teoría neutralista de la evolución, que es la
evolución por equilibrio entre la deriva genética y la tasa de mutación.
La teoría de la deriva genética lo que dice, básicamente, es que la
mayor parte de las diferencias que hay entre especies a nivel molecular
es el resultado de un origen por mutación y evolución aleatoria, es
decir que una variante aparece por mutación: o bien se fija, o bien se
pierde.
–Hay cosas que son muy fáciles de comprender porque son muy
visibles. Por ejemplo, el tamaño, que usted citaba al principio. Pero
hay cosas que son mucho más difíciles de entender, ¿no? Pienso, por
ejemplo, en las danzas de cortejo de los pájaros.